Limpieza del microondas: alimentos seguros

Electrodomésticos como el horno y el microondas, así como la nevera y el congelador, son grandes aliados en las cocinas. Su papel en la seguridad de los alimentos es fundamental, tanto en la conservación como en las formas de cocinar alimentos. Pero estas acciones deben complementarse con ciertas pautas de limpieza. Mantener estos aparatos en condiciones óptimas de higiene, tanto en el interior como en el exterior, y evitar que acumulen restos de comida es fundamental para lograr que no se formen focos de contaminación por microorganismos.

Limpieza y desinfección son claves para garantizar la inocuidad de una zona de trabajo con alimentos, como el microondas y el horno. Limpiar implica quitar la suciedad, pero desinfectar es un proceso que destruye posibles gérmenes. Por tanto, una acción complementa a la otra, de manera que ambas minimizan el riesgo de desarrollo de focos de infección y la formación de puntos de acumulación de suciedad y proliferación de microbios. Aunque en ocasiones parezca que una zona determinada no está sucia, con el uso continuado siempre se acumulan bacterias y grasa.

Pero, ¿cómo se ensucia el microondas? Este electrodoméstico se utiliza, sobre todo, para calentar una taza de leche o café, además de las comidas. La agitación de las partículas que desprenden las microondas provoca que los alimentos “exploten” durante la cocción y que se mezclen con los vapores que emanan. Estos, junto con las salpicaduras (no siempre visibles), se instalan en las paredes internas y forman concentraciones de bacterias y residuos. Las esquinas y las partes internas del plato giratorio son las zonas más sensibles, ya que en ellas se acumulan más bacterias. El uso de una tapa, además de asegurar una cocción uniforme del alimento, reduce el riesgo de estas formaciones.


NEVERA Y CONGELADOR

Estos electrodomésticos deben limpiarse de manera periódica, además de verificar que mantienen una temperatura adecuada (entre 1ºC y 4ºC la nevera y por debajo de -18ºC, el congelador), garantizar una distribución de los alimentos que evita el desarrollo de contaminaciones entre distintos productos (por contacto directo o goteo) y almacenarlos en envases adecuados. Planificar la limpieza es fundamental para evitar posibles microorganismos. Los principales pasos que se deben seguir son:

* Vaciar y desenchufar.
* Envolver los posibles alimentos que queden en el congelador para que tarden en descongelarse.
* Limpiar el interior con un paño humedecido con agua caliente y bicarbonato.
* Lavar el exterior, sobre todo los tiradores.

Por último, conviene recordar que los utensilios de limpieza (bayetas, trapos o paños) también constituyen un foco de suciedad si no se lavan con periodicidad.

Fuente: http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/sociedad-y-consumo/2010/04/07/192196.php


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