Conservacion de los buenos quesos manchegos
- Si el queso está envasado al vacío, al sacarlo de la bolsa puede presentar algo de aceite a causa del “sudado”: no es ningún problema; es, incluso, beneficioso, siempre que no sea en exceso.
- Apoyar el queso en una superficie firme: una tabla de madera es lo adecuado.
- Utilizar un cuchillo de hoja ancha y un poco más larga que el diámetro del queso.
- Partir el queso en dos mitades iguales.
- La mitad que no vayamos a utilizar se puede conservar en el frigorífico, untando el corte con aceite de oliva para evitar que se reseque. Después, la envolvemos en un paño, bolsa de plástico o papel de aluminio.
- De la otra mitad del queso, la que vamos a utilizar, cortamos cuñas no muy gruesas; eliminamos las cortezas de las caras planas pero conservamos la de la parte cilíndrica: la corteza nos ayuda en la cata.
- Cortamos la cuña que vamos a consumir en triángulos finos.
- Presentamos los triángulos en un plato exclusivo para el queso. No utilizar el mismo plato para embutidos, jamón…
- Servir el queso a temperatura aproximada de 20º
Otras ideas parecidas:
Deja un comentario y continua la conversacion.
